El caballo de la calesita

domingo, 7 de junio de 2009


Trajín, ciudad y tarde buenos aires.

Aire de plaza, ruido de tranvía.

(Galopando una música de tango

gira el caballo de la calesita.)


Los hombres van y vienen. Una vieja

vende manzanas en aquella esquina.

(Corazón de madera, ojo pintado,

gira el caballo de la calesita.)


Un grave industrial hace negocios.

Un vago duerme junto a la banquina.

(Transitado de risas y de niños

gira el caballo de la calesita.)


Una pareja se ama. Un angustiado

compra cianuro, escribe y se suicida.

(Ha muerto un ruiseñor. Pero no llores,

gira, caballo de la calesita.)


Os contaré una historia maravillosa y cierta.

Una tarde (el crepúsculo lentamente caía)

se me llenó la boca de soledad. Desierta

era mi sangre. Mi alma ni un pájaro tenía.


Caminaba. A lo lejos se oían los violines

que el crepúsculo toca para verme más triste.

Mi alma se vestía de lentos adoquines.

(Mi alma en la soledad no se desviste.)


Iba sin una luz, sin una rosa.

Sin un poco de mar, sin un amigo.

Me vio el caballo de la calesita,

me vió tan solo que se fue conmigo.


Y ahora en mi corazón y desde entonces,

transitado de niños y risas,

prisionero en mi música voltea,

gira el caballo de la calesita.


(Tiene el ojo pintado.

Su corazón es de madera limpia)



Por Juan Gelman

El Rey de la Cumbia (fragmento)

sábado, 23 de mayo de 2009

Atentos señores. En la radio hablan las locutoras trolas de la F.M. Tropical. El rey de la cumbia se echa Axe (el desodorante de los bailanteros) en los sobacos, el pelo, el pecho y las bolas. Se pone su camisa blanca con flores en los bolsillos. Su pantalón rica lewis y sus zapatojos del Once. ¡Señores! Ya está por salir al ring de la vida el rey de la cumbia. Baja las escaleras de su casa, se dirige a la parada del bondi. Se sienta en cualquier asiento. 23 hs. Mírenlo como baja del 168 y se dirige por la calle Salta hasta el pasaje O’Brian. No se detiene ni sonríe. No ve ni escucha a los zanganos vendedores, las putas lo perifonean, los sauneros lo agarran del brazo en vano. No hay criatura de la noche que lo detenga. ¡Va al Bronco sin parar! ¡Oh Barrio de la Sagrada Constitución qué dichoso sos, en tus venas va el anónimo e invisible rey de tus calles y de tus galpones musicales!... ¿No lo oyes respirar, echar montañadas de humo? ¿No sientes sus pasos de lata haciendo a un lado borrachos en el piso?

¡Damas Gratis, Eh, Guacha!, Pibes Chorros, Medialuna, Amarazul, karicia, Débora: Bostas! ¡Basura! Este es el rey de la cumbia y no canta. Baila, baila, paga su entrada, luces, ruidos, peleas, música stereo saliendo de los autos. Caquis (policías borrachos) arrean chicas bailanteras para culiculearlas. Y ahí voy yo, adentro de él, dispuesto a todo.. ¡El Rey paga su entrada de cinco guaracos y una consumisión gratis. ¡Gratis no hay nada y menos en el mundo de la cumbia...!

¡Qué lindo olor a Axe hay en la calle! Entro, ¡al fin libre de verdad y completamente!, me pierdo en el muchedumbraje de culos saltando y chorros de cerveza que caen al piso, clua, cluac... ¡Horriblemente hermoso el Bronco esta noche!... Qué feliz soy, porque encontraré a mi amada, a mi novia paraguaya, como a mí me gusta, y que solo hallo entre los cumbianteros del Paraguay. Oh, dondé estás mi amada de esta noche, agitadora de caderas, donde está tu culo portentoso chocando con otro gigantesco al son viroso de la cumbia, dónde están tus pechos apretados por la camisa de un machote. ¡Oh, reina de Constitución, ya voy a tu encuentro, acalorado y borracho y la pinga al palo!... Ay, qué necesidad inaplazable, incorregible, inevitable de mover todo, de entristecerse también por las letras de la cumbia villera, que retratan nuestra vida, que son gota de sangre de nuestras vivencias y sensaciones... Dale, dale, a agitar, a mover todo, sígueme con este pasito, y ahora con esta vueltita rey de la cumbia, y ahora con este meneo lubricador hasta tener las rodillas en el piso y mirarte las bolas desde abajo, qué perspectiva maravillosa, qué visión insustanciable, qué fenómeno paranormal por suerte. Y ahora subo rey total, agarrándome de tus rodillas como una comadreja, podría morderte los huevos a esta altura (¡y te los muerdo!)... Se me rompe el esqueleto si ponen otra mas, si hay otra mas suelto el alma por la boca como un gran vómito, me lleno de transpiración y te miro a los ojos, fijamente. Solté todos mis diablos y a mis temores los tiré al piso como un vasito de cerveza. ¡No mariconiemos mas y vamos directo a culear!

Por Washington Cucurto, publicado en la página de Eloisa Cartonera

Instrucciones para subir una escalera

lunes, 11 de mayo de 2009

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.

Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

de "Historias de Cronopios y de Famas", Julio Cortázar, 1962
Imagen: "Relativity" de Escher

Nocturno

viernes, 3 de abril de 2009

Para empezar a postear los textos que me gustan y quiero compartir, arranco con Oliverio Girondo, el escritor que más disfruto.





Frescor de los vidrios al apoya la frente en
la ventana. Luces trasnochadas que al apagarse
nos dejan todavía más solos. Telaraña que los
alambres tejen sobre las azoteas. Trote hueco
de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin
razón.

¿A qué nos hace recordar el aullido de los
gatos en celo, y cuál será la intención de los
papeles que se arrastran en los patios vacíos?

Hora en que los muebles viejos aprovechan
para sacarse las mentiras, y en que las cañerías
tienen gritos estrangulados, como se se asfixiaran
dentro de las paredes.

A veces se piensa, al dar vuelta la llave de
la electricidad, en el espanto que sentirán las
sombras, y quisiéramos avisarles para que tuvie-
ran tiempo de acurrucarse en los rincones. Y a
veces las crucesde los postes telefónicos, sobre
las azoteas, tiene algo de siniestro y uno quisiera
rozarse a las paredes, como un gato o como un
ladrón.

Noches en las que desearíamos que nos pasaran
la mano por el lomo, y en las que súbitamente se
comprende que no hay ternura comparable a la
de acariciar algo que duerme.

¡Silencio! - grillo afónico que se nos mete en
el oído - ¡Cantar de als canillas mal cerradas!
- único grillo que le conviene a la ciudad -.

Buenos Aires, noviembre 1921

Noches

viernes, 27 de junio de 2008

A partir de que me fui a vivir solo pocas veces dormía acompañado. Hubo una época que pasaba las noches con alguna chica que había conocido en algún bar. Amigas no tenía y con las chicas del trabajo no me relacionaba.
Sinceramente, mi intención con estas mujeres era la de tener una relación seria porque me interesaban bastante como para tenerla, pero no se porque cuando me despertaba a la mañana siguiente de haber tenido relaciones con ellas, ya se habían ido sin dejar rastros. Lo que peor me ponía era que tampoco contestaban mis mensajes, me evitaban y no me llamaban nunca más. No sabía que hacía yo para que ellas huyeran de esa forma, porque mientras teníamos relaciones estaba todo bien, y como no conocía a nadie que las conociera no había manera de enterarme que les había pasado.
El problema tenía que ser mientras yo dormía, pero no podía descubrir que era, entonces fui a varios médicos para que me dieran alguna pista. Físicamente, estaba en perfectas condiciones, no emitía olores, ruidos, ni nada por el estilo. Como otra alternativa para descubrir que pasaba pensé en pedirle a un amigo que duerma conmigo, pero como muchos nos tenía, tenía miedo de que también huyeran de mí. Una noche trate de estar el mayor tiempo posible consciente durante el estado de somnolencia: iba en un auto escuchando la radio del vecino...tres, cuatro, fatiga, placard, dos, seis...el diario de ese día, marionetas...doce del mediodía, Facundo, Ana, me dormí. Nada fuera de lo común.
Otra noche se me ocurrió poner un cassette de noventa minutos al lado de la cama para que grabara algo, no se me ocurrió nada mejor, aunque resulto ser lo mejor. La mañana siguiente lo primero que hice fue escuchar el cassette: a los diez minutos, nada; a los treinta, nada; a los ochenta y siete minutos, la voz de una mujer conversando con mi voz ronca, como si hubiera fumado el doble de los cigarrillos que había fumado hasta ese momento. La conversación, por lo poco que pude escuchar, era una conversación entre dos personas en confianza ya que la voz femenina hizo un comentario a cerca de mis medias y mi voz se rió.
La noche siguiente programé la cámara filmadora con una cinta que había comprado ese mismo día para que me grabara durmiendo (hago esta aclaración porque si hubiera tenido la cinta el día anterior en vez de poner un grabador hubiera puesto la cámara, pero como pensaba que no iba a funcionar no me preocupe en comprar la cinta). Cuando me desperté lo primero que hice fue ver la grabación que mostraba una escena de mí durmiendo.
Durante un periodo de tiempo solo dormía, pero en un determinado momento una voz femenina salio de mi boca halagando un evento el cual no pude descifrar, pero lo mas interesante de esto es que después de que esta voz femenina terminara de hablar, mi voz también hizo comentarios sobre el mismo evento, ambas voces discutieron, mi voz la llamo Manuela, terminaron la discusión diciéndose "te amo" una voz a la otra. Las voces eran pareja.
La grabación de esa noche me shokeó. Por eso, durante cada una de las noches siguientes volví a grabarme durmiendo y en todas las grabaciones podía ver como de mi salían dos voces completamente distintas que nada tenían que ver con lo que soñaba, además, la voz femenina no la podía reproducir despierto y mi voz era mi voz pero mas grave.
A lo largo del tiempo, luego de escuchar atentamente cada conversación, descubrí que Manuela era una mujer muy sensata, sensible, con mucho humor y comprensiva, aunque un poco mal hablada. Asi fue que me fui enamorando de ella, es cierto que no la conocía físicamente, pero me enamoré de ella como cualquiera puede interesarse en una locutora de radio o en una persona que conoce por teléfono, me enamoré de ella como mi voz estaba enamorado de su voz. Este ritual del video duro muchos meses, cada día me entusiasmaba mas la idea de dormir y al día siguiente poder escucharla.
Eran las cinco de la tarde de un domingo cuando me la encontré en el supermercado. La vi de espaldas hablando con un repositor, obviamente la reconocí por su voz. Era petisa, flaquita, estaba vestida con una pollera larga hasta los pies, una camisa celeste a rayas y tenia el pelo corto, enrulado y teñido de negro, de todas maneras, no me interesaba su aspecto físico. Me acerque a ella (que estaba muy concentrada mirando los precios de las galletitas), la mire y le dije:
-Manuela...
-¿De dónde me conoces?
-¿Podemos ir a tomar un café?
-¿Quien sos? ¿Cómo sabes mi nombre?
-Ya te voy a explicar, pero me gustaría ir a charlar a otro lugar mas cómodo.
-Perdoname pero estoy muy apurada, no puedo.
-Es solo un rato...
-Si querés, decime tu nombre, nos intercambiamos los teléfonos y arreglamos una cita.
Le dije mi nombre y le escribí en un papel mi número de teléfono, luego ella me dio el suyo, por la característica deduje que vivía relativamente cerca de mí. Me despedí y me fui.
Era ella, no cabía duda, por eso no la seguí ni le insistí porque yo se que ella se toma sus tiempos y no quería ser pesado.
Equivocado. Eso es lo que me dijeron cuando llamé a su casa. Ella nunca me llamó.
Hoy, sigo grabando nuestras conversaciones, y aunque mi voz ya es ronca como la de las grabaciones, ella todavía no me llamó.

Ego 7

jueves, 5 de junio de 2008

Perdido en este laberinto
Quiero encontrar la salida
Que exilie mi mente lo traído
Y que quede a la deriva
Que salga mi espectro de este artilugio
Que busque una noche otro refugio
Que brote por los poros de este cuerpo
Y que descanse flácido en peso muerto
Que baile una polka por el espacio
Que vuele tranquilo pero no muy despacio
Que vea al hombre del piso más alto
Que llegue a un lugar una vez harto
Donde no pasen aviones ni subterráneos
Que se encuentren seducidos espíritus foráneos

Ego 6

Tras la transmutación de líquidos y líbidos
Vivir sueños y fuegos
Alucinantes y lúdicos

Mientras los astros trazan destino
Ella espera serena
La eterna existencia
Y gira en la hermética esfera

Es esa esencia humana
Emana pureza
Y toma gotas de leche
Para absorverla, sorberla
Mamarla y amarla.

 
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